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OPINIÓN

Pérdida de valores de los canteranos de la UD

Pepe Aguilar - Jue, 08/19/2010 - 18:04

“Hoy en día los chavales no son como hace 20 ó 25 años, pero no sólo en el fútbol. Se han perdido valores y el respeto se pierde muy fácilmente por todo. Esto es un tema de educación familiar, personal y futbolística”.

Esa reflexión entrecomillada pertenece al entrenador de la UD Las Palmas, Paco Jémez, a quienes tres de sus jóvenes futbolistas de la cantera –desde luego, los hay también mucho más sensatos- le amargaron la consecución del torneo de San Ginés con una juerga posterior que duró hasta el amanecer en Lanzarote.

Ciertamente, las cosas han cambiado mucho con los años. Sin ir más lejos, en 1972, el juvenil de la UD Las Palmas ganó el título de campeón de España en el Santiago Bernabéu al vencer al Real Madrid (1-2) y tras haber eliminado previamente a otros potentes conjuntos de diversos puntos de la geografía nacional.

Aquellos chicos, entrenados por Manolo Torres Díaz y con Eladio Bueno ‘Yayo’ –dos míticos ex jugadores de la UD- como secretario técnico, lucían con orgullo el equipaje del club dentro y fuera del terreno de juego.

Así, viajaban con uniforme oficial, trajeados y con corbata, exhibiendo con decoro el escudo bordado de la UD, solían acudir a misa en grupo antes de disputar un partido y estaban sometidos a una estricta disciplina, en la que no cabían desmanes de ningún tipo.

Aunque han pasado menos de 40 años, hablar a comienzos de los 70 de que un jugador de apenas 18 años y perteneciente a la cadena de la UD condujese un coche de lujo, tuviese su cuerpo tatuado, llevase zarcillos o algún piercing, el pelo largo, o que amaneciese tras pasar una noche regada en alcohol o drogas era impensable y más propio de una historia cinematográfica de ciencia-ficción, tanto como ser padre de familia a esa temprana edad.

El debate entre si aquella juventud era mejor o más sana que la actual está servido, pero seguro que los padres de familia que hoy tienen hijos en edad adolescente, y que tiemblan cuando los chicos van a pasar una noche de fiesta, lamentan, al igual que Paco Jémez, que se haya perdido el respeto y los valores.